domingo, 28 de noviembre de 2010

En el muro del Malecón


 

Para Raúl Rivero,
en su casa de La Habana...


Si me obligan, me robaré La Habana.
La romperé, verás, con un martillo.
Traeré de contrabando, en el bolsillo,
la noche, nuestro mar y tu ventana.
Si me obligan, me robaré el pasado.
Me llevaré mi calle y sus portales,
tu juventud, un verso, las postales
de esa islita que el odio me ha negado.
Si me obligan, me robaré La Habana
piedra por piedra, amor, pena por pena.
Mi vida rompo, guardo los pedazos.
Escapo antes que sea de mañana.
Me verás dando tumbos por la arena
como quien lleva a su mujer en brazos.


Eliseo Alberto Diego.

miércoles, 14 de abril de 2010

La Soledad


Una noche, una gran tormenta visitó aquel sitio, y Almustafá y sus discípulos, los nueve, entraron en la casa y sentáronse ante la chimenea encendida. Y estaban tranquilos y silenciosos.

Luego, uno de sus discípulos dijo:

- Estoy solo, maestro, y los cascos de las horas golpean pesadamente en mi pecho.

Y Almustafá se puso en pie en medio de ellos y dijo, con una voz que era como el sonido del viento, fuerte:

- ¡Solo! ¿Y qué con ello? Solos habéis venido al mundo y solos pasaréis a formar parte de la niebla. Por tanto, bebed vuestra copa a solas y en silencio. Los días del otoño han dado a otros labios otras copas, y las han llenado de vino amargo y dulce, así como han llenado vuestra copa.
Bebed vuestra copa a solas, aunque os sepa, a vuestra propia sangre y a vuestras propias lágrimas, y alabad a la vida por el don de la sed. Porque sin la sed vuestro corazón no es sino la playa desolada, sin cantos y sin mareas.
Bebed vuestra copa a solas y bebedla con exclamaciones de alegría.
Alzadla muy por encima de vuestra cabeza y bebed de un solo trago, a la salud de quienes beben a solas.
Una vez busqué la compañía de los hombres y me senté con ellos a sus mesas de banquete y bebí mucho con ellos; pero, su vino no se me subió a la cabeza, ni fluyó hasta mi pecho. Sólo bajó hasta mis pies. Mi sabiduría se quedó seca y mi corazón permaneció encerrado y sellado. Solamente mis pies los acompañaron en medio de su niebla.
Y no volví a buscar la compañía de los hombres ni a beber vino con ellos sentado a sus mesas.
Por tanto, yo os digo que, aunque los cascos de las horas golpeen pesadamente en vuestro pecho, ¿qué con ello? Bien está que bebáis vuestra copa de tristeza a solas, y vuestra copa de. alegría también la beberéis a solas.


Khalil Gibrán, de El Jardín del Profeta.

El Relámpago


Un día de tormenta estaba un obispo cristiano en su catedral, y se le acercó una mujer no cristiana y dijo:

- Yo no soy cristiana. ¿Existe salvación del fuego del infierno para mí?

El obispo miró y respondió:

- No, sólo se salvan los bautizados en el agua y en el espíritu.

Y mientras aún hablaba, un rayo cayó con estruendo sobre la catedral, y ésta fue invadida por el fuego.

Y los hombres de la ciudad llegaron corriendo y salvaron a la mujer, pero el obispo se consumió, alimento del fuego.


Khalil Gibrán, de El Vagabundo.

lunes, 8 de febrero de 2010

Invictus (Invicto)


(Esta entrada está dedicada a mi amigo Ahikar)

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere,
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias,
no he gemido, ni llorado,
ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar, de ira y llantos,
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.

Ya no importa cuán recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.


William Ernest Henley (1849 - 1902)


  • Versión original.

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Soneto a Laura


Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.


Francesco Petrarca (versión de Jorge A. Piris).